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Viaje a Glastonbury. La celebración de Samhain

Este pequeño escrito nace de un viaje realizado a Glastonbury (Inglaterra) hacia el 31 de octubre de 2018. Esta fecha nos invita cada año a entrar en el ciclo de oscuridad y muerte. En psicología analítica, sabemos de la importancia de estas etapas en los procesos de transformación y renacimiento. Sabemos también cómo la psique necesita de los mitos, rituales y símbolos para dar un sentido y significado más amplio y profundo a nuestra vida. En Glastonbury fui testigo de esta verdad entrando de lleno en el simbolismo y los rituales, los cuales me permitieron tocar un trocito de eso que llamamos, Misterio.  

Es mi intención mostrar de forma sencilla algo de lo vivido allí y cómo se celebra en Glastonbury esta entrada en el tiempo de Samhain, donde se consideraba la entrada al “Nuevo Año celta” que comenzaba con la estación oscura. Es tanto una fiesta de transición (el paso de un año a otro) como de apertura al otro mundo.

Glastonbury es un pueblo de Inglaterra a 45 kilómetros al sur de Bristol. Tiene una población de unos 8.800 habitantes. El pueblo es famoso por su historia, alrededor de la cual giran muchos mitos y leyendas relacionadas con el mundo de Avalon, así como con la historia del Rey Arturo. 

Siempre sentí curiosidad e intriga por el mundo mítico de Avalon.

La leyenda del Rey Arturo y Excálibur así como la novela de Las Nieblas de Avalon de Marion Zimmer, me llevaron al deseo de descubrir en la experiencia lo que la intuición me comunicaba de forma sutil. Deseaba pisar los lugares donde estas leyendas habían cobrado vida. Deseaba sentirlas.

Me acerqué a Glastonbury por la fiesta de Samhain (31 de octubre), fiesta caracterizada por la entrada hacia la oscuridad y la muerte; período que dura hasta el 21 de diciembre donde comienza a iniciarse el ascenso de una nueva luz. Es éste un período para desprendernos de todo lo que ya no deseamos y nos limita y entorpece en nuestra vida. Toda la fiesta está encaminada a tal fin.

Había oído que Avalon era un lugar con magia, pero sólo cuando he pisado sus tierras he percibido esa verdad. De forma sutil, energética y llena de sensaciones comencé a dejarme penetrar por un ambiente que está más allá del tiempo. La calma y la pausa se adueñaron de mí, entrando en un ritmo lento y sentido. Percibiendo esa atemporalidad parecía que todas las épocas estuvieran confluyendo, como si se convocaran en torno a mí leyendas y mitología que cobraban vida en cada esquina. Y es que se dice de esas tierras que son tierras donde los velos entre los mundos son finos y sutiles, y por lo tanto fáciles de traspasar, especialmente en Samhain. Sin embargo, para nuestro mundo mental y racional puede resultar extraño y dificultoso. Pero ¿qué significa traspasar las nieblas?  Es entrar en el mundo de la magia, de lo misterioso, del silencio donde no hay respuestas con palabras, éstas sólo llegan a través de las sensaciones, los sentimientos, la intuición y de la atención al presente corporal, así como a las imágenes del inconsciente. Las respuestas son sutiles, marcadas por los movimientos energéticos. Supone entrar en lo sagrado femenino, lo oscuro y el vacío de un útero que acoge, recibe y gesta los procesos cíclicos de nuestra naturaleza psíquica.

La colina del Tor    

Es un punto focal de reunión para rituales. A lo largo del año y coincidiendo con fiestas de origen celta, la cumbre acoge todo tipo de celebraciones. Su colina se relaciona con el inframundo porque sus fuerzas son transformadoras. Su dinamismo está relacionado con la destrucción, por lo que aquello que no sirva para el «nuevo yo» será desechado. El lugar activa la voluntad espiritual que produce la entrada en un proceso de muerte, purificación y liberación. Al conectar con la voluntad divina nos reconocemos parte de ella, favoreciendo los tránsitos que acontecen en nuestra vida.

Uno de los mitos alrededor de esta colina tienen relación con José de Arimatea y  el Santo Grial, así como el Rey Arturo. La leyenda de José de Arimatea supone que Glastonbury es la cuna de la cristiandad en las islas británicas, pues el personaje construyó la primera iglesia en suelo británico en Glastonbury Tor, aproximadamente 30 años después de la muerte de Jesucristo. Esta iglesia estaba destinada a albergar al Santo Grial. Se supone que José llegó a Glastonbury en barco, tras una inundación de la región de Somerset. Al desembarcar, el cayado de José de Arimatea se transformó milagrosamente en un arbusto espinoso que crece solamente en la región.

Actualmente la gente coloca cintas de colores como ofrendas en el arbusto espinoso ahora considerado un lugar sagrado.

Cuando se ve de lejos la colina con el Tor, atrae mirarlo y contemplarlo. Hay un misterio en él difícil de definir que parece velar el lugar emitiendo su poderosa energía. Como una antena nos recuerda los mundos de abajo y los de arriba, visible e invisible.

La subida al Tor ya tiene su intríngulis pues se sube a través de una colina con siete terrazas niveladas en forma de laberinto. Parece ya, que sólo la subida invita a la introspección, atraídos por otra parte por la fascinación del Tor y de su colina. El recorrido del laberinto es una expresión del camino del alma en la Tierra, del proceso de individuación y es un recorrido que se convierte en un magnífico trabajo energético.  La llegada al Tor invita a la meditación, al silencio y a la conexión con la tierra y la energía de la torre. Uno se deja llevar por las sensaciones… y por la espiritualidad que allí se respira.

La colina ha sido asociada con distintas tradiciones como lugar de culto a la Gran Diosa, ritos de fertilidad, lugar donde se oculta el caldero de la transformación, el más allá, el Axis Mundi, el lugar donde Arturo descansa….

En la antigüedad el año se dividía en dos partes, la parte de luz y la parte de oscuridad. En Samhain se inicia la oscuridad. Es tiempo de mirar a nuestro interior es tiempo de oscuridad, donde el vacío es fuente de vida.  Muerte, oscuridad, transmutación, Misterio… Todos ellos, aspectos que en nuestra época moderna se tiende a la negación y al rechazo, dando sólo valor a la racionalidad y lo material.  Por ello, llamarlos desde el ritual y el simbólo es recuperar de nuevo la conexión perdida con el Misterio y con lo inconsciente.  Relación necesaria para dar sentido y significado a la vida.

Estos lugares son emblemáticos por su simbolismo, el cual nos ayuda más a entrar en los procesos psíquicos ligados a la naturaleza que atravesamos y que a veces los sufrimos sin llegarlos a comprender. Son procesos internos que se encarnan de forma más viva y contundente cuando pisas los lugares que hablan de esas energías.

La fiesta (El ritual de Samhain)        

Glastonbury se llenó de fiesta, que comenzó con danzas en la plaza central del pueblo y con toda la gente luciendo sus disfraces, danzas con palos o bastones de madera dando golpes contundentes a la vez que saltaban y danzaban.                                                                                      

Las tiendas, las personas, todo se llenó de época con sus trajes y disfraces. Nos habíamos trasladado a la época celta y medieval.

Con el inicio de la tarde comenzó el peregrinaje hacia la colina del Tor donde más tarde se realizaría el ritual y la fiesta para dar entrada a la representación de la oscuridad y la muerte. El recorrido estaba encabezado por dos dragones: uno rojo y otro blanco como símbolo de los opuestos. Hay que comentar, que en Glastonbury hay una corriente de agua blanca llamada White Spring, caracterizada por las propiedades calcáreas otorgadas por la piedra caliza del subsuelo. La cantidad de hierro en estas aguas es escasa, contrastando con la corriente de agua roja que brota en el jardín contiguo en el Chalice Well. Ambas corrientes están separadas por una carretera y terminan uniéndose en los campos de la Abadía. La corriente blanca serpentea junto con la corriente roja del Chalice, simbolizando los opuestos y la unión de ambos.

Junto con el sonido de tambores y bailes festivos, se recorrió el pueblo camino a la colina del Tor, llevando consigo el Señor del lugar GWYIN, el Astado. El oscuro dios celta que cantaba a los espíritus en su camino hacia la muerte. Siendo también dador de vida y amo de lo más sagrado de la naturaleza.

La preparación y el encendido del fuego es el primer paso en el ritual, tiempo en el que la gente escribe en un papel todo lo que desea soltar y dejar ir, lo que ya no  es útil en su vida, lo que debe morir. Se hacen cantos a los cuatro elementos y a los cuatro puntos cardinales, siendo un ritual profundamente enraizado en los ciclos de la naturaleza y en sus elementos. Así se comienza a preparar el fuego con tambores sonando a ritmo contundente, creando una atmósfera cada vez más sagrada y ritualista.  Una vez encendido el fuego y en presencia de Gwyin, se echan al fuego todos los escritos con los aspectos caducos y necesitados de renovación de todos los presentes. Se da la bienvenida a los dragones para pasar a danzar, bailar y dramatizar la muerte y la oscuridad en lo alto de la colina, teniendo el Tor como testigo.  La fiesta acaba en baile y danza de todos los asistentes.

El pozo del cáliz (vesica piscis)

Antes de terminar no puedo dejar de mencionar un lugar de los más especiales que he visitado, el Pozo del Cáliz.

El pozo es un manantial natural situado entre la Torre de Glastonbury y Chalice Hill House. Mide unos 2.7 metros de profundidad y produce agua en abundancia. El agua es rica en hierro y el cauce subterráneo por donde transcurre el agua está teñido de rojo debido al hierro. Por ello, también se le llama Manantial de la Sangre o Pozo de la Sangre. Aunque el agua cuando se saca del pozo es fresca y deliciosa y cualquier persona puede beberla. El agua mana de una fuente que se encuentra en una zona del jardín situada por debajo del pozo, donde se puede acceder fácilmente y después desciende para desembocar en un profundo estanque, cuya silueta recuerda la forma de dos círculos superpuestos, el símbolo de Vesica Pisicis, en la parte más baja del jardín. En 1919 se realizó una tapa para el pozo decorada con un adorno de hierro forjado a la que el arquitecto y arqueólogo, Frederick Bligh Bond llamó Vesica Pisicis.

El Pozo se encuentra en un tranquilo y bello jardín el Garden Chalice Well. Donde justo al entrar ya se percibe un ambiente profundamente silencioso y sagrado. Incluso no dejan entrar con los móviles conectados a internet para respetar las plantas y la naturaleza del Jardín. Hay fuegos encendidos en diversos lugares del jardín alrededor de los cuales la gente toma algo caliente, medita o escucha la música de alguien tocando el arpa o la flauta. Es un jardín con árboles centenarios que son testigos de rituales y bailes dirigidos a honrar a la Madre Naturaleza.

Los lugares donde se rendía culto a diosas a menudo contaban con pozos sagrados alimentados por manantiales subterráneos. En la mitología y las leyendas los pozos y las diosas se encuentran juntos.

El pozo reviste un carácter sagrado en todas las tradiciones: realiza como una síntesis de tres órdenes cósmicos: cielo, tierra infiernos. Los pozos comunican con la estancia de los muertos. Símbolo de la abundancia y la fuente de la vida.

El pozo es “el profundo espejo oscuro dentro del hombre. Allí está el claroscuro terrible. Asomándonos a ese pozo, percibimos allí, a una distancia de abismo, en un círculo estrecho, el mundo inmenso…”.

Hay un pequeño círculo delante del pozo donde la gente se sienta a meditar, a escuchar el silencio y donde se realizan diversos rituales de purificación.

El símbolo de los dos círculos entrelazados creando en el centro un espacio intermedio hace pensar en ese lugar psíquico donde pueden unirse los dos mundos, el visible e invisible, consciente e inconsciente. Ese lugar donde sucede el Misterio, donde los contrarios se unen en una tercera opción. Donde la vida adquiere significado.

Esta imagen más allá de su simbolismo me creó fascinación quedando hechizada por su belleza. Sabemos, cómo los símbolos que nuestra psique identifica como significativos para nosotros, resuenan en nuestro interior de forma especial, dejándonos en ese espacio atemporal donde buscar palabras o comprensión racional no es posible. Estamos en el espacio intermedio de los dos círculos.

En latín, Vesica Piscis significa “vasija del pez” . Esto es así porque la figura que se forma en el centro se parece un pez, que era el símbolo de Cristo. Sin embargo, antes de convertirse en símbolo cristiano, el Vesica Piscis era el símbolo universal de la Diosa Madre, ya que la silueta en forma de almendra que se forma del cruce de los dos círculos representaba la silueta de su vulva, a través de cual se creaba toda vida. Algunas diosas como Kali, que antiguamente se esculpieron en las puertas de iglesias irlandesas, muestran sus vulvas en forma de Vesica Pisicis.

En general, el jardín como símbolo, se asocia al centro más íntimo del alma, a un espacio paradisíaco y de riqueza interior. Un lugar en el que se siembra la belleza que somos, donde descansamos y contemplamos y nos dejamos embelesar por la belleza de la naturaleza. Pertenece al mundo del sentir, al mundo del Amor. Entrar en el Garden Chalice Well nos da esa posibilidad: encontrar nuestra receptividad sensitiva, nuestro profundo lado femenino.